Esta villa no es un simple edificio, sino más bien una promesa arquitectónica de fusión absoluta con la naturaleza. Se extiende siguiendo el relieve en una sola planta, y sus formas lacónicas y estiradas horizontalmente son deliberadamente sencillas, para que nada distraiga la mirada de lo principal: el bosque circundante y los campos esmeraldas del famoso complejo de golf Valderrama. Desde las alturas, esta casa recuerda a un valle natural escondido entre las colinas, e incluso un ojo experto tardará en encontrar a la primera el límite exacto donde termina la arquitectura y comienza la naturaleza viva. Este efecto se consigue gracias al acristalamiento continuo de las fachadas y a los paneles divisorios de espejo, que reflejan las copas de los árboles y la superficie de la enorme piscina, duplicando el espacio y disolviendo las paredes entre el cielo y el verde.
En el interior reina una privacidad absoluta que, sin embargo, no transmite ninguna inquietud: los sistemas de seguridad de última generación garantizan una protección total, permaneciendo completamente invisibles a la vista. Y cuando el sol comienza su recorrido por el firmamento, entra en juego un sistema de iluminación diseñado por un estudio de arquitectura especializado; este no solo se enciende de forma automática, sino que cambia delicadamente la tonalidad y la intensidad de la luz, adaptándose a cada matiz del día que se va o que nace. Cada detalle, desde las instalaciones técnicas hasta los materiales de acabado, lleva el sello de una calidad exclusiva, transformando esta espaciosa casa no en un museo, sino en un organismo vivo que respira, donde la naturaleza y la tecnología finalmente dejan de competir.
utivador.
Plazas
Calefacción
Seguridad 24H
Ascensor
Jardín privado
Piscina
Nueva construcción