«Una fachada regala ligereza y luz; la otra, solidez y poder. Y solo en esta ladera podían encontrarse».
Una villa asombrosa cuyo carácter arquitectónico se construye sobre el sutil juego de dos fachadas. Una de ellas es ligera, ingrávida, suspendida en el aire, rodeada por una inmensa terraza y completamente acristalada. Desde este perfil, la villa evoca un elegante cenador junto a la piscina: transparente, luminoso, casi efímero.
Pero tras él se esconden espacios íntimos de imponentes dimensiones, resguardados tras la segunda fachada, más monumental y de dos plantas. La posibilidad de este juego arquitectónico la brinda la suave pendiente de la parcela en la que se asienta la villa. ¡Aunque el juego también reside en que la parcela en sí es llana, con un jardín impecable y un diseño paisajístico minuciosamente trazado!
La segunda fachada recuerda más bien a una edificación de la era Bauhaus: una arquitectura funcional, robusta y sólida, fundamentada en la combinación de volúmenes geométricos definidos. Aquí se respira fuerza, estabilidad y templanza.
En su interior, se encuentra todo lo necesario para una vida colmada de confort: un amplio garaje, estancias técnicas, acabados de primera calidad y detalles pensados al milímetro que otorgan al hogar una armonía absoluta. Y, al mismo tiempo, hermosas vistas al mar, una acogedora terraza para el café matutino, el frescor vespertino del jardín y la cercanía al centro histórico: un pueblo blanco andaluz medieval donde el tiempo parece haberse detenido.
Plazas
Jardín privado
Piscina
Vistas al mar
Nueva construcción